Un test de compatibilidad amorosa (a veces llamado «calculadora de amor» o «test de compatibilidad por nombre») toma dos nombres y los convierte en un divertido porcentaje de amor. Escribe dos nombres, pulsa Calcular, y ve al instante una puntuación de 0 a 100 %, desglosada en Comunicación, Pasión y Confianza, más un breve veredicto ligero que puedes copiar o compartir. Sin registro, sin cuenta, y sin servidor implicado — todo se ejecuta directamente en tu navegador.
¿Cómo se calcula el porcentaje de amor?
Como los nombres se ordenan antes del hash, el orden en que los introduzcas no importa: «Emma y Liam» y «Liam y Emma» siempre acaban con la puntuación idéntica. El resultado no se aleatoriza al cargar o actualizar la página — es una función fija de los dos nombres, que es exactamente lo que lo hace compartible: envÃa el enlace a un amigo y verá tu mismo resultado.
¿Importa el orden de los nombres?
¿Qué significan las puntuaciones de Comunicación, Pasión y Confianza?
Estas tres subpuntuaciones se generan a partir de los mismos dos nombres usando el mismo método determinista, cada una con un desplazamiento ligeramente distinto. Esto significa que se mueven cerca del porcentaje principal sin ser idénticas a él ni entre sà — dando a la puntuación principal un poco más de textura. Es una forma divertida de desglosar un solo número en un mini «perfil», no una evaluación psicológica real de cómo se comunica una pareja, siente pasión, o construye confianza.
¿Por qué los mismos dos nombres siempre dan el mismo resultado?
Si la puntuación cambiara en cada visita, comparar notas con un amigo o guardar como favorita una pareja preferida no tendrÃa sentido. El determinismo significa que puedes introducir los mismos dos nombres la próxima semana, el próximo año, o desde un dispositivo completamente diferente, y el porcentaje de compatibilidad (junto con el desglose de Comunicación/Pasión/Confianza) será exactamente el mismo.
¿Los resultados son reales o cientÃficos?
Trata cada resultado como una pequeña anécdota lúdica, similar a una galleta de la fortuna o un juego de mesa. Es una forma divertida de iniciar una conversación, tomar el pelo a un amigo, o pasar unos minutos — no una herramienta para tomar decisiones reales sobre una relación.